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La RSE como herramienta de gestión para la promoción del desarrollo local conforme la reforma prevista en la Ley Nacional de Hidrocarburos 27007/2014.

1.- Introducción. ¿Qué es la RSE?

La Responsabilidad Social Empresaria, concepto que hoy en día toma cada vez más resonancia, resulta ser –normalmente- un concepto visto como marketing o moda empresarial asilada del sustento que lo compone.

Ahora bien, ¿Qué entendemos por RSE? El Instituto Ethos de Empresa y Responsabilidad Social (Brasil) organismo referente en la materia la define como un “…. concepto adoptado por una serie de instituciones, tales como Bussines for Social Responsability (BSR), Corporate Social Responsability (CSR-Europe), Instituto Ethos de Empresas e Responsabilidade Social, International Finance Corporation (IFC), Sustainability Institute, Institute of Social and Ethical Accountability, organizaciones para el desarrollo sustentable etc., es definida por la relación que la empresa establece con todas sus partes interesadas (stakeholders) en el corto, mediano y largo plazo. Los públicos relacionados con la empresa envuelven a numerosas organizaciones de interés civil / social / ambiental, además de los públicos usualmente reconocidos por los gestores de la empresa como ser: público interno, accionistas y consumidores / clientes…” Agrega además que “La Responsabilidad Social Empresaria va más allá de lo que la empresa debe hacer por obligación legal. Cumplir la ley no hace a una empresa ser socialmente responsable”.
El Libro Verde de la Unión Europea define la RSE como “la integración voluntaria, por parte de las empresas, de las preocupaciones sociales y medioambientales en sus operaciones comerciales y en sus relaciones con sus interlocutores”.

Reconocidos referentes en la temática, como Francois Vallaeys caracterizan a la responsabilidad social como ética en acción y considera que: no es una ética de intención (soy bueno si tengo buenas intenciones) sino una ética de la acción y de la responsabilidad por las consecuencias inmediatas y a futuro (soy bueno si mis acciones tienen buenos efectos, sin importar mis intenciones personales, mis motivos para realizarlas); la ética que le corresponde a la RS no se refiere meramente a la relación causa-efecto unidireccional, es decir que no se limita al binomio medio-fines, sino que abarca el campo de todos los efectos colaterales y retroacciones posibles generados por la acción; considera también a la RS parte de una visión sistémica y holística del entorno del agente, en la cual la intencionalidad del agente se diluye en un sistema complejo de retroacciones múltiples, al que denomina “ecología de la acción” y por último refiere a la ética organizacional dialógica, es decir, la RS no es una ética solitaria, sino basada en el trabajo en equipo y la escucha al otro, en el diálogo y el consenso, ya que considera que en el campo del diálogo interpersonal generalizado podremos hacernos responsables del campo ecológico de nuestras acciones colectivas comunes.

Es clara la respuesta frente a interrogantes tales como ¿Cuál es el planteo de la Responsabilidad Social? ¿La responsabilidad socio ambiental es: individual, empresaria, del estado, de todas y cada una de las organizaciones? ¿Qué haremos cada uno en lo personal al respecto? ¿Qué haremos como ciudadanos?

La responsabilidad social posee dos miradas conforme el sujeto activo que vaya a ejercerla, por un lado es una nueva manera de vincularse con el entorno: individuos, comunidad y/o grupos de interés; en tanto que en términos gerenciales es una nueva forma de gestión.

2.- Estado de evolución de la RSE en las organizaciones.

En primer lugar, podemos decir, que hoy existe consenso en nuestro país para definir como socialmente responsables a todas aquellas organizaciones que cumplen íntegramente con sus obligaciones legales; y al plus de cumplimiento legal la encuadraría dentro de una empresa u organización Socialmente Responsable.

En general las organizaciones comienzan a “andar el camino de la RS” a través de prácticas, acciones y/o programas enmarcadas dentro de los denominamos actos aislados o filantrópicos. Ahora bien, para constituirse en una política dentro de la organización, plasmada en: su misión, visión, código de ética y de conducta; deberán a los fines de su óptima implementación poseer la adopción formal por parte de las máximas autoridades con la correspondiente asignación de recursos –tanto humanos y financieros- para que la misma sea implementada de manera eficaz y transversal en toda la organización.

Algunas organizaciones, las incorporan en el afán de dar respuestas a exigencias provenientes de: organismos de contralor, consumidores y/o competidores, organismos internacionales, casas matrices, etc. En tanto otras, las adoptan debido a crecientes y nuevas demandas “internas”, tales como: necesidades de sus propios empleados o sindicatos, basadas en temas laborales, familiares, de género, etc. Se llevan adelante así acciones de tipo ambiental y/o social, como por ejemplo: reutilización de papeles, recolección de “tapitas” e insumos para reciclaje, campañas de donación de útiles a escuelas, hogares de niños, damnificados por cuestiones climáticas, etc.
Comienzan, de este modo, a gestarse “nuevos hábitos” que, con el tiempo, se traducen en prácticas que avizoran y dan origen a nuevas formas de organización, comprometidas con sus grupos de interés tanto internos como externos. Nace así la RSE.
Disipado el interrogante de qué es la RSE y cómo su estado actual de evolución en las organizaciones, pasamos a un último interrogante ¿Cómo y de qué manera demuestro frente a terceros que soy una Organizción Socialmente Responsable? La respuesta es a través de la confección y publicidad ante los terceros interesados y grupos de interés internos y externos el pertinente Reporte de Sostenibilidad o Balance Social , tema sobre el cual no nos explayaremos dada la complejidad del mismo.

3.- Reforma de la Ley Nacional de Hidrocarburos e incorporación de la RSE. Análisis e implementación.

La nueva Ley Nacional de Hidrocarburos 27007, sancionada en octubre de
2014, establece en su nuevo artículo 21 y, en relación a la temática abordada, que:
“… los Proyectos de Inversión para la Explotación de Hidrocarburos que sean aprobados en el futuro por la Comisión de Planificación y Coordinación Estratégica del Plan Nacional de Inversiones Hidrocarburíferas (que) … se establecen los siguientes aportes a las provincias productoras en los que se desarrolle el proyecto de inversión: a) Dos coma cinco por ciento (2,5%) del monto de inversión inicial del
proyecto, dirigido a Responsabilidad Social Empresaria, a ser aportado por las
empresas.”

El presente artículo, en primer lugar viene a afianzar las competencias delegadas a las Provincias en materia de administración de sus propios recursos naturales (conf. C.N. art. 75 inc. 22), reservadas con anterioridad al Estado Nacional. Por otro lado y, no menos importante, conforme un informe realizado por KPMG Argentina la nueva normativa prevé la exención de impuestos a la importanción, el aumento de plazos de exploración y explotación, incentivos para el desarrollo de la producción de petróleo y gas, con un especial énfasis en los recursos no convencionales, máxime considerando las inversiones millonarisas de inversiones que las mismas requieren.
En lo referente a la materia que nos ocupa, es decir RSE y Ambiente, las Provincias se comprometen a brindar estabilidad fiscal a los proyectos, estableciendo las regalías como única forma de participación gubernamental en las utilidades de los mismos y como contrapartida a ello obliga a los inversores a llevar adelante proyectos de RSE que representen el 2.5% de las inversiones comprometidas en el proyecto inicial, en las provincias que desarrollen los mismos bajo el régimen de incentivos. El Estado Provincial asume desarrollar inversiones para la infraestructura local bajo el régimen de incentivos, equipamiento con aranceles reducidos o bien eliminarlos.

Este tipo de legislación en términos de generación de APPs (alianzas público-privadas) promueve inmensidad de oportunidades para la práctica de desarrollo e implementación de programas de RSE&A, no sólo en términos económicos para ambos actores intervinientes, sino para su entorno circundante y grupos de interés; tales como promoción de empleo y desarrollo local, diálogo genuino y participación de actores en las actividades que se realizan (recordemos en este punto la importancia de informar a terceros las actividades que se realizan a través de la confección de los reportes de sostenibilidad). En general y deteniéndonos en este punto, este tipo de organizaciones son altamente influyentes en las zonas donde realizan sus actividades ya que se involucran desde distintos aspectos: ambiental, social y económico. Impactan e influyen en ellos …. Ambos se retroalimentan.

¿Qué mejor entonces que afianzar articulaciones con los actores que componen nuestra cadena de valor bajo la premisa de GANAR-GANAR? Gana la organización, gana el estado y ganan todos los grupos internos y externos involucrados.
Confluyen en el sector: legislación y la posibilidad de promover una articulación Público Privada a fin de comprometerse con acciones concretas y efectivas en términos de impacto de prácticas de RSE; que no es más ni menos que ética en acción, factor clave para promover no solo al bienestar general -como bien reza el Preámbulo de nuestra Constitucional Nacional, sino también como nos convoca el Papa Francisco I a la defensa y protección de Nuestra Casa Común.

Por Mariana Laura Galli Basualdo.
Responsable RSE Estudio Villanueva & Asoc

abril 28th, 2016   |   Sin Comentarios

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