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Concientización ambiental: hacia una producción sustentable

Concientización ambiental: hacia una producción sustentable

En la búsqueda de un equilibrio entre la protección del mundo que nos rodea y las distintas actividades productivas, el Derecho Ambiental ha ido regulando la vida y el quehacer empresario a lo largo de la historia. Cuestiones como la contaminación del aire, el cambio climático, separación y reciclado de residuos, entre otros, han ido cobrando importancia en el día a día del sector público y privado.

La preocupación por el deterioro ambiental surge en los primeros años de la década del 70. A través del documento Los límites del Crecimiento, el Club de Roma alertaba que si la humanidad seguía creciendo al ritmo que lo hacía y la industrialización, la contaminación y la devastación de los recursos naturales continuaban aumentando, los límites del crecimiento serían alcanzados en los próximos cien años.

“El hito importante para quienes nos dedicamos a esto lo da la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro, organizada por Naciones Unidas allá por 1992. De esta conferencia surgió Agenda 21, un programa para la acción del siglo XXI para alcanzar el tan preciado desarrollo sustentable” señala Claudia Villanueva, abogada especializada en el Régimen Jurídico de los Recursos Naturales, docente universitaria y titular del estudio Villanueva & Asociados.

El esbozo del concepto de desarrollo sustentable fue una piedra fundamental en el Derecho Positivo a nivel mundial. Los países se vieron en la obligación de revisar toda legislación anterior a Río ’92 para ver si se estaba en conformidad con las nuevas tendencias en materia ambiental. Caso contrario, los legisladores deberían tomar acciones correctivas en el corto y mediano plazo.

“Los profesionales encontraron un asidero práctico, más tangible el hacer diario del medioambiente en la certificación de normas de cumplimiento legal. Ver puesto en práctica el tema ambiental y lo sustentable y preguntarse cómo se puede hacer para obtener una mejora, cómo puede alcanzar un objetivo, surge a partir del trabajo con normas de aplicación voluntaria, como las ISO” explica Villanueva.

Gracias al reconocimiento del que gozan, las normas de calidad le confieren a las empresas un estándar aceptado e indiscutido a nivel mundial. Pese a ello, la previsibilidad no siempre es una constante en la realidad empresaria, menos aún en lo que a la materia ambiental se refiere. En este sentido, los responsables de las organizaciones buscan adecuarse, en el menor tiempo posible, a los requerimientos de estas normas internacionales. “Los caminos que conducen a buscar la respuesta a cómo hago para poder cumplir son múltiples. La fuerza de las inspecciones gubernamentales, la dependencia de una organización con un cliente que le exige determinados estándares o con la propia casa matriz radicada en el extranjero que busca unificar el funcionamiento de sus filiales” aclara Villanueva.

La toma de conciencia y la posterior internalización de las prácticas responsables se apoyan en tres grandes pilares: la necesidad de las empresas de seguir adelante con el proceso productivo, el cuidado del mundo que nos rodea y el impacto que tienen las acciones corporativas en la sociedad. El desarrollo sustentable es un concepto que triangula entre lo social, lo económico y lo político. Puertas adentro o puertas afuera de la organización cada acción tiene su consecuencia mediata o inmediata. La posibilidad del error, la revisión de esa falta y la toma de acciones correctivas son la razón de ser de los procesos de mejora continua.

Para contribuir con la sociedad en la que están insertas, primero; y, en algunos casos, para mejorar la imagen corporativa, algunas organizaciones ven en la Responsabilidad Social Empresaria una poderosa veta a explotar. Sin embargo, Villanueva se muestra prudente y aclara que “a responsabilidad social empresaria es un tema que avanzó mucho en los últimos 10 años en el mundo pero hoy esa norma no es certificable, es simplemente una guía, su nivel de tracción al cumplimiento disminuye. ¿Cómo vinculo el medioambiente con la responsabilidad social? El medioambiente es una de las siete patas de la responsabilidad social”

En tiempos donde la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) ve tambalear sus cimientos con la caída del precio del crudo, las industrias vinculadas a la producción de combustible y la sociedad toda se encuentran ante un momento bisagra, una oportunidad para el cambio. El camino hacia el “automóvil verde” empezó con el biodiesel, los autos híbridos y 100% eléctricos. Sin embargo, las empresas del sector hidrocarburífero todavía ven lejano el agotamiento de su materia prima. No obstante, aún queda un largo recorrido por delante.


“Va a llegar un momento que se agote la producción de petróleo y eso necesariamente va a tener que verse reemplazado por la generación de otro recurso y por otro sistema de vida. Un sistema de vida que esté planteado a partir de una base que no sea, exclusivamente, la del consumo de energía. Las empresas lo que hacen es tratar de rellenar esos nichos de mercado a través de la provisión de otras fuentes de energía. La matriz de sustentabilidad energética se va a producir, necesariamente, en algún momento y va a cambiar la matriz de vida, el aspecto social” concluye Villanueva.

febrero 17th, 2015   |   Sin Comentarios

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