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Medidas Cautelares en Procedimientos Ambientales. Fallo Cruz Felipa y/o c/ Minera Alumbrera Limited y/o s/ sumarísimo.

El presente fallo deja ver la importancia de establecer criterios uniformes en la forma de los procedimientos sumarísimos. En este caso el tema se centra en el análisis de la prueba y el dictado de medidas cautelares.

La parte actora solicita por medio del procedimiento sumarísimo se dicte una medida cautelar donde se ordene la suspensión inmediata de la actividad minera llevada a cabo en los yacimientos mineros “Bajo de la Alumbrera” y “Bajo el Durazno”, localidad de Andalgalá, Catamarca. Hasta que se realicen los informes periciales in situ para medir la contaminación y degradación del medio ambiente y se acredite la contratación de un seguro de cobertura con entidad para recomponer los posibles daños.

En primera instancia se consideró que la medida cautelar y el objeto de la demanda coincidían y que otorgar la primera significaba hacer lugar a la acción de fondo, vulnerando la defensa en juicio. Esta decisión llegó a la Corte por medio del Recurso de Queja.

Se plantea así discusión en torno a la aplicación de los principios precautorio y preventivo (art. 4 de la Ley General del Ambiente) en cuestiones de daño ambiental donde el mismo, de producirse, es de carácter irreversible contra la forma dogmática de resolución que tuvo primera instancia.

El rechazo de la medida se da únicamente con el argumento de la coincidencia del objeto de la demanda con el pedido de la medida cautelar. Argumentando que era necesario el análisis de las pruebas aportadas por ambas partes. Dejando de lado el principio precautorio y el informe pericial presentado por la actora donde se indicaría la contaminación producida por la demandada.

El artículo 32 de la Ley General del Ambiente dicta que “El juez interviniente podrá disponer todas las medidas necesarias para ordenar, conducir o probar los hechos dañosos en el proceso, a fin de proteger efectivamente el interés general (…) En cualquier estado del proceso, aun con carácter de medida precautoria, podrán solicitarse medidas de urgencia, aun sin audiencia de la parte contraria, prestando debida caución por los daños y perjuicios que pudieran producirse. El juez podrá, asimismo, disponerlas, sin petición de parte”.

El análisis de la Corte con respecto al procedimiento tomado por primera instancia es que al omitirse toda prueba presentada no se realizó una correcta aplicación del principio precautorio y del principio preventivo. La posibilidad de la producción de un daño irreversible hace que la ausencia de información o certeza científica no deban ser utilizadas como fundamento para no dictar medidas eficaces.

Por estos argumentos es que la Corte Suprema de Justicia de la Nación hace lugar a las quejas, declara procedentes los recursos extraordinarios y deja sin efecto la sentencia de primera instancia.

Dra. Tomasoni Micaela. Villanueva & Asoc.

marzo 3rd, 2016   |   Sin Comentarios

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